La crisis dispara la facturación de una empresa vasca de envolturas.
A más crisis, más salchichas. La recesión económica ha disparado la venta de salchichas, convertidas en reinas indiscutibles de muchas mesas.
De hecho, la comercialización de este producto es uno de los factores por los que la empresa Viscofan ha conseguido en 2009 unos resultados boyantes, incrementando sus beneficios un 25%. Y es que si usted come una salchicha en cualquier lugar del mundo, lo más probable es que la celulosa que protege el embutido proceda de este grupo vasco que facturó el año pasado 585 millones de euros. Esta compañía navarra, especializada en envolturas artificiales para la industria cárnica que opera en un centenar de países, es además uno de los pocos oasis de la Bolsa española. Viscofan basa buena parte de su éxito en un alimento que no decae y que cada vez consigue mayor cuota de mercado. No en vano, en buena parte del planeta esta longaniza es un producto barato cuya venta se desboca cuando se reduce, por ejemplo, la de ternera o cordero. Según datos de la consultora TNS, las familias españolas consumen 4,2 kilos de salchichas envasadas al año con un crecimiento anual del 8%. Fuentes de Eroski corroboran la demanda creciente y señalan que “en concreto, las salchichas de ave son una familia emergente”. Se destaca la subida del consumo de fiambres y embutidos por el menor poder adquisitivo de las familias.
Aunque haya más de 1.500 tipos de salchichas en el mercado mundial, la más conocida es la que se asocia al perrito caliente. Las vienesas se remontan, sin embargo, al año 1500 a.C. en Babilonia donde rellenaban intestinos de animales con carnes especiadas. Pero el paraíso salchichero es Frankfurt, Alemania, el lugar donde se comenzaron a vender las salchichas con ketchup y mostaza y donde se trasiegan más de 4.000 millones de unidades al año. La idea de acompañarlas con el característico pan alargado surgió porque los clientes se quemaban y se ensuciaban las manos.
Las salchichas se pueden encontrar en todas partes y hay tantos nombres como combinaciones. En Estados Unidos y México, esta modalidad se conoce como hot dogs. En Argentina, Bolivia, Paraguay, y Uruguay como panchos. En El Salvador se llaman cheveres o chorys. En Portugal, cachorros. En Cuba, Bocadillos de perro, en Guatemala, shukos y en España, frankfurts.
Fuente Deia



















