Si la Rioja es la región del vino y Jaén la provincia del aceite de oliva, ¿por qué no puede ser Teruel la capital del jamón? Esa es la pregunta que se hacen Carmina Fandos y Carlos Flavián, autores del libro, Turismo Gastronómico. Estrategias de marketing y experiencias de éxito. Ambos autores estuvieron presentándolo el pasado 8 de septiembre en el Consejo Regulador del Jamón de Teruel.
Según reconocen los autores, la provincia turolense cuenta con una gastronomía de prestigio reconocida a nivel nacional y proponen que sea el jamón de Teruel el buque insignia de todos esos alimentos de calidad. El jamón de Teruel debe ser el principal referente para todos aquellos turistas que deciden se acercan a nuestra provincia buscando un lugar donde se pueda combinar cultura y gastronomía.
Para Flavián, ha llegado la hora del turismo de interior en España, “el tradicional turismo de sol y playa está teniendo problemas por competencias de precios con otros países”. Por este motivo, el libro ofrece la alternativa de cambiar el turismo de “precios bajos”, por uno de calidad con la gastronomía como uno de sus pilares. Esta modalidad permite beneficios colaterales, según el catedrático, como “una fuente de ingresos, fijar la población o mantener la cultura tradicional gastronómica de la zona”.
El autor del libro insiste en la idea de que “si Teruel consiguiese posicionarse como la capital del Jamón, la ciudad tendría un atractivo adicional que sin duda permitiría atraer un nuevo tipo de turista a la zona, como es el turista gastronómico, caracterizado por su interés por la cultura y por un volumen de gasto relativamente elevado”.
CULTURA DEL JAMÓN
Carmina Fandos, coautora del libro, añade que un producto de tan reconocido prestigio como el Jamón de Teruel podría ser la base para el desarrollo de nuevas iniciativas turísticas de éxito que permitirían multiplicar los ingresos de la zona gracias a lo que denomina “la cultura del jamón”. Para Fandos “esto no solo permitiría, multiplicar las ocasiones en las que los turistas disfrutan de los atractivos turísticos de Teruel, sino que esta visita se complementaría con el atractivo gastronómico asociado al Jamón de Teruel y otros alimentos de calidad de la zona. Todo ello podría haría atraer nuevos ingresos a Teruel a través de esta vía y convertir al Jamón de Teruel en un producto de referencia”.
A modo de ejemplo, el libro muestra la capacidad que han tenido algunos lugares para introducir sus productos dentro de su tradición turística, como La Rioja con el vino, o el aceite de oliva de Jaén. Flavián indica que estos casos pueden servir de ejemplo al jamón de Teruel y apunta que para conseguir “la cultura del jamón” es necesario llevar a cabo diferentes iniciativas como “un museo de jamón, cursos de cata, visitas a secaderos de jamones o desarrollar paquetes turísticos en torno al jamón”.
En la presentación del libro estuvo presente la presidenta del Consejo Regulador Jamón de Teruel, Pilar Martín, quien reconoció que cada vez son más las personas que demandan un turismo gastronómico, como complemento a la visita de monumentos y paisajes. “Si el yantar ha sido bueno, con toda seguridad ese lugar será recordado, primero por lo que allí se comió y luego por lo que se vio”, agregó la presidenta.
Preocupados porque el jamón de Teruel contribuya a esa buena imagen que el turista debe llevarse de la provincia, Martín recordó el convenio firmado entre el CRDO y la Asociación de Empresarios Turísticos. “Se ha formado a decenas de profesionales a cortar a cuchillo el jamón y a presentarlo en platos de forma impecable, además de conseguir que ocupe un lugar destacado en las cartas y menús de los restaurantes”.
Fuente JamondeTeruel