Los aminoácidos, el ácido fólico y la cantidad de vitaminas que posee son algunos de los beneficios de este alimento diario
Ecuador. En Quito, tanto la variedad de jamones como los lugares que los expenden han experimentado un crecimiento. En la ‘delicatessen’ de El Arbolito, ubicado en el norte, hay jamones de cerdo, pollo, pavo y ahumado. Pese a las diversas presentaciones, Karina Vilcas, representante de El Arbolito, comenta que el que más se vende es el jamón de cerdo. “Es el que utiliza la gente para elaborar los sánduches”.
Se trata del jamón que tradicionalmente se consume en España. En Ecuador el 90% de la producción de jamón está relacionada con los embutidos. Así lo explica Francisco Mancheno, representante de la fábrica de embutidos Casa Guillo. Él sostiene que solo el 10% de la producción total pertenece a los jamones madurados o curados, como el serrano, por ejemplo..
“Esto se debe al alto costo que tienen los jamones curados por el proceso de maduración que debe seguirse”.
Teresa Sánchez, de 25 años, consume a diario jamón serrano pues así lo recetó su médico. “Me dijo que estaría más saludable por la cantidad de nutrientes que tiene. Yo como una porción de jamón serrano todos los días en la noche”.
Un criterio parecido tiene el endocrinólogo Clemente Orellana, quien señala que el consumo de jamón, sobre todo el serrano o ibérico, es muy beneficioso para la salud de los seres humanos por los valores nutricionales de este alimento.
“El jamón serrano y el ibérico prácticamente se convierten en el aceite de oliva pero en patitas. Es positivo sobre todo para la parte cardiovascular del organismo del ser humano”.
Este tipo de jamón, dice Orellana, es antioxidante y tiene ácido fólico que evita malformaciones durante el embarazo.
La nutricionista María Raquel Vélez comenta que en el caso de embutidos su consumo debería ser de máximo dos veces a la semana. “Al provenir del cerdo, este producto contiene todos los aminoácidos esenciales para el cuerpo”.
Eso sí, recomienda que las personas que tienen el hígado graso y colesterol alto no lo consuman en embutido o en grandes cantidades porque podría complicar su cuadro clínico.
Martina, de 15 años, cuenta que usualmente lleva un sánduche de jamón para su refrigerio, no solo por las recomendaciones que sus familiares le han hecho, sino también por el sabor que este alimento tiene.
“Me gusta comer el embutido de jamón de cerdo. Si no lo llevo como refrigerio, lo consumo en mi casa por las noches”.
Mancheno menciona que la variedad de jamones en el mercado se ha expandido, ahora los hay de pavo, pollo, pernil, pero que los que más se consumen son los de cerdo y pollo.
El chef del Hotel Mercure, Darwin Coello, explica que a la hora de comprar el jamón es necesario que se tome en cuenta que este sea jugoso y que tenga más carne que grasa.
Mancheno sostiene que a la hora de consumir el jamón, el registro sanitario es fundamental, eso le da la seguridad de que el producto es bueno, porque para obtener este permiso se han aprobado los porcentajes de humedad, las proteínas y las características microbiológicas que este producto debe tener.
Fuente Elcomercio