AUNQUE la comida rápida ataca con fuerza, los productos tradicionales se defienden con solvencia. Es el caso de la morcilla, que en el Goierri atraviesa un momento dulce: los carniceros de la comarca arrasan en casi todos los concursos y se consume en grandes cantidades.
Mucha culpa de este éxito la tiene la Cofradía de la Morcilla de Beasain, que lleva ya 25 años promocionando este alimento. Ayer celebró su 26º capítulo con gran éxito. El tiempo acompañó y la plaza se llenó de gente deseosa de probar uno de los manjares típicos de la comarca: ayer no era el día de los amantes de las hamburguesas ni de los vegetarianos.
La jornada dio comienzo a las 9.30 horas el fin de semana pasado. Los txistularis salieron a la calle y se dirigieron a la sociedad Bareak, donde se reunieron con las cofradías venidas de otros lugares. Como no podía ser de otra forma, la comida y la bebida cobraron protagonismo ya a primera hora: los organizadores sirvieron caldo y morcilla a los músicos y a los cofrades.
NUEVOS COFRADES DE HONOR
Txolarte y Óscar Terol
Una vez dieron la primera alegría al cuerpo, los cofrades recorrieron las calles vestidos con sus trajes de gala. Los beasaindarras celebraban ayer su día grande y no se olvidaron del santo: se dirigieron a la estatua de San Martín de Loinaz, donde tuvieron lugar la tradicional ofrenda floral y el aurresku de honor.
Después fueron al ayuntamiento y, acompañados por la corporación municipal, se desplazaron a la parroquia. Allí se ofició una misa. A la salida tuvo lugar uno de los actos centrales del día: el nombramiento como nuevos cofrades de honor a la asociación de tiempo libre Txolarte y al humorista y presentador de televisión Óscar Terol.
Los nuevos cofrades juraron “rendir respeto y consideración a las morcillas: estén cocidas, asadas o fritas; vengan solas o en amigable compañía de rojas alubias, tiernas berzas, untuoso puré de patatas o alegres pimientillos”.
También prometieron “honrarlas maridándolas con los mejores vinos” y reconocieron que en Goierri “se concentra la esencia de la más ancestral chacinería vasca”. Por último, proclamaron a Beasain “capital de la morcilla de Euskadi”.
A continuación llegó el momento más esperado: todos los presentes degustaron el ayer agasajado embutido y los bares y las calles se convirtieron en una gigantesca demostración de amor a este producto. Sólo los miembros de Txolarte y Terol tuvieron que jurar, prometer, reconocer y proclamar; pero viendo las caras se satisfacción del resto de comensales, estaba claro que ellos también hubieran jurado, prometido, reconocido y proclamado lo que fuera con tal de llevarse un pincho a la boca. ¡Buen provecho!
Fuente Noticiasdeguipuzkoa

