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	<title>Noticias El Gran Jamon &#187; jamón de York</title>
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	<description>Noticias de actualidad sobre el sector del jamón y derivados</description>
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		<title>Redescubriendo el jamón cocido o jamón de York</title>
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		<pubDate>Fri, 27 May 2011 07:28:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>F. Aguilar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[cocidos]]></category>
		<category><![CDATA[jamón de York]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Ricard Arís Aunque su origen se remonta a los romanos, se hizo popular en una carnicería de la británica localidad de Cork Es uno de los productos más consumidos en nuestro país, siendo el deleite de los niños y un alimento muy versátil para los adultos. Combinable de mil maneras distintas, el jamón cocido, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.elgranjamon.es/noticias/wp-content/uploads/2011/05/jamon.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-6815" style="margin-left: 5px; margin-right: 5px;" title="jamon" src="http://www.elgranjamon.es/noticias/wp-content/uploads/2011/05/jamon-300x259.jpg" alt="" width="240" height="207" /></a>Por Ricard Arís</strong></p>
<p><strong>Aunque su origen se remonta a los romanos, se hizo popular en una carnicería de la británica localidad de Cork</strong></p>
<p><strong>Es uno de los productos más consumidos en nuestro país, siendo el deleite de los niños y un alimento muy versátil para los adultos. Combinable de mil maneras distintas, el jamón cocido, también conocido como el jamón York, es uno de los alimentos más usados, por su sabor suave, su textura, su fácil digestión y por lo bien que sirve de complemento con ensaladas u otros alimentos de sabor más fuerte.</strong></p>
<p>Para aquellos que no lo sepan, el jamón cocido es un fiambre cocido, derivado cárnico del cerdo. Suele estar formado por por una única pieza o bloque, compuesto de carne picada de magro y grasa animal al que se le inyecta sal en gran cantidad a través de un proceso conocido como “inyección”. Entre las variedades, comercialmente podemos encontrar la categoría Extra, que suele ir en etiqueta roja, o la categoría Primera, en etiqueta verde. Su versión de menor calidad es el ‘fiambre de jamón’, que puede contener más azúcares, almidones y proteínas vegetales, que no suelen ser admitidos reglamentariamente en el jamón cocido tradicional.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sus orígenes son difíciles de situar con exactitud, puesto que no tiene una procedencia geográfica concreta, ni un núcleo desde el que se haya ido extendiendo por los mercados de Europa. Aunque algunos foros se afirma que se popularizó en la británica localidad de York (de ahí su nombre), en la que Robert Burrow Atkinson tenía una carnicería en la calle Blossom Street. Dice la historia que se hizo tan popular que rápidamente se exportó el nombre a las localidades cercanas, que pedían el jamón curado “al estilo de York”.</p>
<p>Pero las dos zonas europeas en las que se identifica un posible origen de este popular producto. En el centro de Europa, tradicionalmente se elabora el jamón cocido, que es comúnmente ahumado, para conservarlo bien en este tipo de países fríos. Por otra parte, en la Europa mediterránea, se opta más por el jamón curado, ya utilizado desde tiempos de los romanos. Aunque es cierto que en el mundo global en el que vivimos, se utilizan ambas técnicas en todas partes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El jamón cocido o ahumado, por lo tanto, no es un producto tradicionalmente mediterráneo, y de hecho, en España no goza de larga historia. Las primeras elaboraciones semindustriales de jamón cocido de las que tenemos conocimiento en nuestro país se realizaron en los años treinta en la zona de Figueres (Girona), puerta de entrada de las nuevas tendencias europeas. Pero este producto no empezaría a generalizarse hasta la década siguiente, una vez superadas las dificultades y carencias de la posguerra española.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Históricamente se comercializó como un producto dietético, ya que al ser un alimento suave, fue uno de los más recomendado por los médicos. Más adelante fue popularizándose hasta convertirse en el segundo plato de charcutería más importante después del jamón serrano. Gracias a su versatilidad, ha sido empleado en multitud de platos, sobretodo en los entremeses. Hoy en día puede degustarse tanto en un delicioso bocadillo como en un plato más elaborado.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Cómo prepararlo</strong></p>
<p>El jamón cocido es un “derivado cárnico tratado por calor”. Se obtiene de la pata trasera del cerdo curada y cocida (si se emplea la pata delantera, es “paleta cocida”). Se elabora tratando a las patas de cerdo, deshuesadas y limpias, con salmuera, solución de agua, sal y conservantes (nitrito de sodio o de potasio). Se pueden azúcares, conservantes, potenciadores del sabor y agentes de retención de agua como fosfatos. Además de la materia prima esencial (carne de cerdo), los distintos productos de la familia del jamón cocido que se elaboran a nivel comercial, están elaborados con otros ingredientes y aditivos autorizados.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>A pesar de que cada marca y fabricante tiene su propia fórmula, para distinguirse del resto, habitualmente los ingredientes necesarios para elaborar el jamón cocido son el agua, la sal y los azúcares. En el agua se diluye la sal con la que se prepara la salmuera, mientras que los azúcares determinarán el sabor y dan un toque de color. En cuanto a los aditivos, podemos separarlos en varias categorías. Los antioxidantes, por ejemplo, dan y mantienen ése color rojizo tan característico del jamón cocido.</p>
<p>También suelen añadirse colorantes para uniformizar la fécula con la carne o potenciadores del sabor y aromatizantes. Entre los llamados gelificantes, los más usados son los carragenatos y la goma de garrofin, o los fosfatos, para retener el agua o incluso la gelatina, que mejora la presencia y conservación del producto, además de féculas o almidones.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Este tipo de jamón suele encantar a los niños, ya que no tiene un sabor pronunciado y que resulta fácil de masticar y de digerir. Desde un punto de vista nutricional, contiene abundantes proteínas sin ser graso ni muy calórico, aporta tres veces menos calorías que el paté de cerdo y cuatro veces menos que el chorizo pero también un inconveniente: su excesivo contenido en sodio.</p>
<p><strong><em> </em></strong></p>
<p><strong><em>En España, se comenzó a fabricar industrialmente en Figueres (Girona) a mediados de los años treinta</em></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Variedades del jamón cocido</strong></p>
<p>Haciendo una lista, podemos decir que el jamón cocido (el de York, también conocido como &#8216;jamón dulce&#8217; en algunas zonas de España) procede de las extremidades posteriores del cerdo, y es salado, cocido y deshuesado. El contenido en grasa es un 20% más bajo que el del jamón de procedencia. Se distinguen dos categorías en función de la calidad de la carne: Extra y Primera. El contenido en sal es más bajo que en el jamón natural.</p>
<p>El conocido como ‘fiambre de jamón’, de peor calidad, procede de las patas traseras y su contenido en proteínas de carne es inferior al jamón cocido, pero por otra parte, permite añadir proteínas vegetales. En el norte de la península ibérica (en realidad, actualmente en toda la península) es muy popular el ‘lacón’, que es un cocido sin deshuesar con un sabor más fuerte y que suele servirse con especias. La paleta cocida, por su parte, procede de las extremidades anteriores del cerdo. Es de inferior calidad comercial que el jamón cocido y es más barato. Finalmente, el ‘fiambre de paleta’ es una paleta de segunda categoría que procede también de delanteras, pero el contenido en proteínas de la carne es aún inferior, dado que al igual que en el fiambre de jamón se permiten otras proteínas, almidón y azúcares con los mismos fines, aunque la calidad comercial y nutritiva sea muy inferior.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>El valor nutricional del jamón cocido</strong></p>
<p>Si por algo destaca el jamón cocido es por proporcionar proteínas a quien lo consume, ya que aporta casi el 10% de las proteínas necesarias para un ser humano al día. Más aún si lo tomamos como un bocadillo, ya que el porcentaje puede alcanzar entre el 13 y el 17%. Por otro lado, como ya hemos mencionado, es un producto que es de fácil digestión, ya que tratamiento térmico de su proceso de elaboración provoca modificaciones en la estructura de las proteínas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tampoco es un producto que engorde mucho, ya que aporta sólo un 2% de las kilocalorías diarias recomendadas. También es fuente de gran cantidad de elementos minerales tales como, hierro, potasio, fósforo, zinc y magnesio, desde el punto de vista nutricional el más destacable es el hierro, ya que en la carne está en forma más asimilable que en otros alimentos. Concretamente, 100 gramos de jamón cocido aportan de un 6-8% de la cantidad de hierro recomendado</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Entre sus inconvenientes destaca su contenido en sodio, en altas proporciones. La hipertensión, relacionada con el consumo excesivo de sal, es un grave problema de salud. Cuando se estima que un alimento aporta demasiado sodio al organismo humano a partir del 0,7% de sodio, lo que equivale al 1,8 gramos de sal cada cien gramos de producto. No es suficiente con conocer el contenido en sal (cloruro sódico) del jamón cocido, se ha de calcular el contenido total en sodio.</p>
<p>Eso se produce porque el jamón cocido contiene sustancias ya añadidas de forma natural, como el glutamato monosódico, los nitratos, los nitritos o los fosfatos, todos ellas sustancias con sodio. Pero pese a que el tratamiento térmico al que se somete durante su elaboración afecta al contenido de vitaminas, hay que aclarar que el jamón cocido es buena fuente de vitaminas del grupo B. Como la carne utilizada para elaborar el jamón cocido es bastante magra, puesto que se eliminan las partes más grasas; el producto final elaborado con cerdo blanco no contiene más del 5% de grasa, mientras que el jamón ibérico presenta un 16% aunque es evidente que no hay posibilidades de comparación puesto que las grasas son diferentes. En cuanto al colesterol, es obvio que contiene, pero menos que menos aporta, dentro de los productos de origen animal.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Cómo comprar un buen jamón cocido</strong></p>
<p>Es fácil confundirse al ir a comprar jamón cocido. A primera vista parecen todos iguales, pero es importante saber que en el mercado se encuentran tres categorías bien diferenciadas: el jamón cocido, la paleta cocida y los llamados<a href="http://www.elgranjamon.es/noticias/wp-content/uploads/2011/05/jamon-cocido.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-6816" style="margin-left: 5px; margin-right: 5px;" title="jamon-cocido" src="http://www.elgranjamon.es/noticias/wp-content/uploads/2011/05/jamon-cocido.jpg" alt="" width="270" height="194" /></a> fiambres. Su elaboración es parecida pero se distinguen por el tipo de carne: pierna, paleta o carne magra, que debe de estar especificada en la etiqueta.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Analizar y probar antes el jamón puede ser de gran ayuda para detectar qué jamón cocido es mejor que otro. Pero es preferible distinguir los diferentes músculos que forman la pieza, unas finas vetas de grasa y los matices de color normales en la carne cocida. También resulta útil fijarnos si presenta más nervios y si los músculos son más pequeños, esto indica que es paleta cocida. Otro aspecto truco es observar una textura propia de carne cocida, ligeramente fibrosa, pero nunca demasiado esponjosa o gomosa. Es una buena señal que las lonchas no sean demasiado consistentes. Al tirar de ellas, deben romperse en diversos trozos, siguiendo las delimitaciones de los músculos. No está de más tampoco comprobar que su sabor debe tener el gusto natural de la carne.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Fuente <a href="http://www.interempresas.net">Interempresas</a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Analizan cómo influye la reducción de sal y grasa en la conservación de los productos cárnicos elaborados</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Feb 2011 09:04:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>F. Aguilar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Investigaciones]]></category>
		<category><![CDATA[jamón de York]]></category>

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		<description><![CDATA[Un estudio desarrollado por el instituto francés IFIP ha buscado obtener datos sobre los valores de actividad del agua y otros parámetros que intervienen en la conservación de los productos procesados a base de carne de cerdo (jamón cocido de gran calidad, bacon y emburtidos de gran diámetro). En el trabajo se estudiaron: diez referencias [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.elgranjamon.es/noticias/wp-content/uploads/2011/02/jamon_cocido_sl.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-6146" style="margin-left: 5px; margin-right: 5px;" title="jamon_cocido_sl" src="http://www.elgranjamon.es/noticias/wp-content/uploads/2011/02/jamon_cocido_sl-300x199.jpg" alt="" width="300" height="199" /></a>Un estudio desarrollado por el instituto francés IFIP ha buscado obtener datos sobre los valores de actividad del agua y otros parámetros que intervienen en la conservación de los productos procesados a base de carne de cerdo (jamón cocido de gran calidad, bacon y emburtidos de gran diámetro).</strong></p>
<p>En el trabajo se estudiaron: diez referencias de jamones cocidos de gama alta comercializados en lonchas envasadas, seis referencias de bacon de calidad superior y otras siete de embutidos de gran diámetro. Se tomaron medidas del contenido residual de oxígeno dentro de atmósfera protectora de los envases, el pH, el contenido de agua, la materia grasa libre, la sal, nitratos, nitritos, ácido láctico y acético. Los embutidos fueron el grupo que tenía una mayor variación entre los tres lotes de productos analizados.</p>
<p>Para el estudio utizaron el software de simulación de crecimiento microbiológico Sym’Previus analizando cómo podrían evolucionar bacterias de Listeria monocytogenes, Salmonella y E. coli.</p>
<p>Según los investigadores, los datos obtenidos sobre la composición y formulación de los elaborados cárnicos permiten comprender, mediante el software, el riesgo bacteriano que pueden llegar a tener los productos. Esto ayuda a analizar cómo puede influir la disminución de ingredientes como la sal o la grasa en la calidad de los elaborados cárnicos.</p>
<p>Los datos obtenidos en esta investigación han sido introducidos en la base de datos del sistema Sym’Previus, lo que permitirá hacer simulaciones más realistas.</p>
<p>Fuente <a href="http://www.eurocarne.com">EurocarneDigital</a></p>
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		<title>El Jamón Cocido o Jamón de York</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Apr 2010 08:22:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>F. Aguilar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Alimentación]]></category>
		<category><![CDATA[jamón de York]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuenta la tradición culinaria que el jamón comenzó a cocerse en Francia para evitar el contagio al consumidor de ciertas enfermedades transmisibles. Posteriormente, por su calidad nutritiva y mayor digestibilidad, su consumo alcanza cotas universales. El jamón cocido auténtico procede de las extremidades posteriores del cerdo, y es salado, cocido y deshuesado. Su contenido graso [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.elgranjamon.es/noticias/wp-content/uploads/2010/04/revoluci_n_francesa.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3984" title="revoluci_n_francesa" src="http://www.elgranjamon.es/noticias/wp-content/uploads/2010/04/revoluci_n_francesa-300x246.jpg" alt="" width="300" height="246" /></a>Cuenta la tradición culinaria que el jamón comenzó a cocerse en Francia para evitar el contagio al consumidor de ciertas enfermedades transmisibles. Posteriormente, por su calidad nutritiva y mayor digestibilidad, su consumo alcanza cotas universales</strong>.</p>
<p>El jamón cocido auténtico procede de las extremidades posteriores del cerdo, y es salado, cocido y deshuesado. Su contenido graso suele ser un 20 por ciento más bajo que el jamón de procedencia. Como puede apreciarse en las charcuterías, se distinguen dos categorías en función de su calidad: extra y primera. Por otra parte, su contenido en sal es más bajo que en el jamón natural, Su temperatura de cocción es de unos 75o, lo que supone una correcta esterilización y un interesante aporte a su digestibilidad, para seguidamente enfriarlos y dejarlos en reposo en la cámara hasta el día siguiente.</p>
<p>Conviene distinguirlo del fiambre de jamón, que es de segunda categoría comercial, porque aun procediendo del cerdo, su contenido en proteínas es menor al cocido al permitirse añadir proteínas vegetales, como la soja. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advierte que estos productos deben consumirse con premura, porque han sido muy manipulados, pueden contaminarse, y si la temperatura no es adecuada, los gérmenes los pueden deteriorar con facilidad. Por tanto, el consumidor debe propiciar una cuidada manipulación en el hogar y una conservación a bajas temperaturas. También se puede observar que hay una gran variedad en la presentación del jamón cocido o del fiambre y, en ocasiones, adquirir el de menor coste supone que tiene más grasa de cobertura, mezcla de soja y por tanto menos valor dietético.<a href="http://www.elgranjamon.es/noticias/wp-content/uploads/2010/04/jamon-cocido.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-3985" title="jamon cocido" src="http://www.elgranjamon.es/noticias/wp-content/uploads/2010/04/jamon-cocido.jpg" alt="" width="300" height="300" /></a></p>
<p>Cien gramos de jamón cocido aportan casi el 10 por ciento de las proteínas diarias recomendadas que, gracias al tratamiento térmico aplicado en su elaboración, son mucho más fáciles de digerir que las de cualquier otro embutido del cerdo. Es rico en potasio, fósforo, zinc, magnesio y, particularmente, en hierro. Y aunque contiene sal, poco recomendable en ciertas dietas, es también una buena fuente de vitaminas, especialmente las del grupo B. En la actualidad, los españoles consumimos unas 170 toneladas de paletas y jamones cocidos, y casi el doble del curado y secado por métodos tradicionales, convirtiendo así al cerdo en la fuente de proteínas más habitual y en cierto modo saludable de la dieta mediterránea. En realidad, el jamón cocido es el segundo producto de charcutería más importante, sólo por detrás del jamón curado tradicional.</p>
<p><em>Fuente <a href="http://www.diariodelaltoaragon.es">DiariodelAltoaragon</a></em></p>
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		<title>El jamón de York</title>
		<link>http://www.elgranjamon.es/noticias/2509/el-jamon-de-york/</link>
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		<pubDate>Wed, 18 Nov 2009 14:44:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>F. Aguilar</dc:creator>
				<category><![CDATA[cocidos]]></category>
		<category><![CDATA[jamón de York]]></category>

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		<description><![CDATA[York, si. Pero no los duques de York. Dejemos en paz a la monarquía inglesa, que ya tiene lo suyo con lo que tiene. Del jamón de York, es de lo que vamos a hablar. Fue en 1945 cuando las primeras industrias cárnicas, la mayoría radicadas en Girona y por influencia francesa, comenzaron a elaborar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.elgranjamon.es/noticias/wp-content/uploads/2009/11/jamon-de-york.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-2510" title="jamon-de-york" src="http://www.elgranjamon.es/noticias/wp-content/uploads/2009/11/jamon-de-york.jpg" alt="" width="132" height="98" /></a>York, si. Pero no los duques de York. Dejemos en paz a la monarquía inglesa, que ya tiene lo suyo con lo que tiene. Del jamón de York, es de lo que vamos a hablar. Fue en 1945 cuando las primeras industrias cárnicas, la mayoría radicadas en Girona y por influencia francesa, comenzaron a elaborar este producto como un alimento idóneo para los estados de salud más delicados. Un origen que ha condicionado a este producto durante décadas confiriéndole una imagen casi farmacéutica, que no ha hecho mucho bien a sus niveles de consumo: ‘comida de enfermos&#8217;, y encima en un país con la dura competencia del jamón ibérico.</p>
<p>Por cierto que el jamón de York no se inventó en el condado inglés de York, como sería lógico pensar, sino por las tribus del norte de Europa como forma de conservación de la carne. El caso es que, tras su llegada a España, se extendió rápidamente entre las despensas de la población, al igual que ocurrió con otros productos recomendados por los médicos, como la Coca-Cola (que se vendió en farmacias hasta casi el siglo XX) y el yogur.</p>
<p>Esta popularidad le hizo convertirse en el segundo producto más importante de la charcutería después del jamón serrano, pero ahora su producción permanece estancada en España</p>
<p>Seguir leyendo <a href="http://servicios.laverdad.es/gastronomia/curiosidades_almirez111109.html">laverdad</a></p>
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