Más de sesenta años de experiencia avalan a Jamones Martínez, una empresa que empieza a abrirse camino en el exterior y que lucha, generación tras generación, por ofrecer el mejor servicio. Con una facturación de catorce millones de euros en 2009, la firma está más que consolidada en el mercado jiennense.
La historia de Jamones Martínez se remonta hasta 1948, cuando sus fundadores, Felipe Martínez Guirado y Francisca Martínez Martínez, decidieron emprender un negocio con la idea de las múltiples familias que buscan una fórmula para poder ganarse la vida de una manera digna. Lo que comenzó como una firma de fabricación de embutidos luego pasó al salado y secado de jamones y productos cárnicos que, hoy en día, tiene presencia en toda España y ya se abre camino en el exterior. A mediados de los años sesenta tomaron las riendas del negocio sus dos hijos, Pedro y José Martínez, que, actualmente, todavía están al frente de la compañía. Y lo hacen acompañados de la tercera generación —que se fue incorporando, poco a poco, a partir de 2003— compuesta, única y exclusivamente, por mujeres. Francisca, Marichelo, Irene y Ángela Martínez aprenden, ahora, los entresijos de la empresa para, en un futuro, poder hacerse cargo de ella y que no se pierda la tradición familiar de tantos años. Es más, el objetivo es que incluso una cuarta generación pueda seguir el negocio familiar.
El renombre de Jamones Martínez traspasa los límites de las fronteras de la provincia jiennense. Diez años atrás, decidieron ampliar su gama de productos para ofrecer ibéricos de excelente calidad. Para ello, optaron por abrir una planta allí donde se encuentra parte de la mejor materia prima de España, en Extremadura. Actualmente, esta sucursal se ubica en Azuaga —Badajoz—. Entre ambas instalaciones, la empresa tiene en plantilla a unas sesenta personas y por bandera, lleva el lema de incorporar, en la medida de lo posible, savia nueva al negocio. “Nos gusta contar con gente que empieza desde muy joven con nosotros para que así, poco a poco, vayan conociendo la esencia de nuestra empresa y desempeñen su labor en las mejores condiciones posibles”, indica Pedro Martínez, gerente de la firma. Aun así, también cuentan con la experiencia de los más veteranos, que son una excelente herramienta para garantizar la calidad de los productos que, a diario, sacan al mercado.
Y fruto de toda esta filosofía, llevada a la práctica durante más de sesenta años, Jamones Martínez se posiciona como uno de los principales productores del país, con una facturación de catorce millones de euros en 2009. Además, poco a poco se abren paso en el comercio exterior y, de hecho, los últimos datos indican que van por buen camino, ya que sus ingresos, gracias a este tipo de ventas, ascienden a doscientos mil euros al año. Además, el afán de superación de la firma la llevó a participar en el Programa PIPE del
Gobierno de España —una iniciativa que ayuda a la pequeña y mediana empresa a su internacionalización, con importantes subvenciones que permiten reducir parte de los costes que supone vender un producto local en los mercados internacionales—. Gracias a su colaboración en este proyecto, Jamones Martínez ha estado presente, como expositor, en numerosas ferias de alimentación de primer orden en el ámbito mundial. Algunos ejemplos son la Sial Shanghaim, en China; la muestra Foodex, en Tokyo; la Sial, de París, y la feria Anuaga, de Alemania. Sin embargo, el trabajo no se queda ahí. Para velar por la calidad y excelencia de sus productos, Hijos de Felipe Martínez hace una importante inversión en la obtención de certificaciones en estándares de calidad y seguridad alimentaria que avalan la garantía de sus productos.
En lo referente a sus instalaciones en Jaén, la empresa apuesta por la calidad de los productos que ofrece a sus clientes y colaboradores. Han hecho una fuerte inversión para construir una nueva planta productiva de doce mil metros cuadrados, con la tecnología más moderna, tanto en maquinaria como en infraestructuras. También han dedicado una importante partida económica de sus presupuestos a las nuevas tecnologías de la información. Y muestra de ello es que la firma participó en un estudio pionero, de ámbito nacional, de investigación y desarrollo, en el que se pretende analizar la enfermedad de la toxoplasmosis —un mal que se relaciona con el consumo de carne curada— que puso en marcha la Fundación del Jamón Serrano. La idea contó también con la colaboración y cofinanciación de la Junta y de algunas empresas andaluzas inscritas en la fundación.
Fuente DiariodeJaen