Tener amigos en Ezcaray es mucho mejor que tener amigos en la CIA.
Los dos pueden ser una fuente inagotable de información, pero los riojanos son de una utilidad probada mucho mayor.
Gracias a estas fuentes de saber gastronómico nosotros conocemos los productos de EMBUTIDOS PISON.
Y es que para mí, pensar en Ezcaray, es pensar en salchichón.
Más de 30 años que llevan cuidando una producción artesana de embutidos en la que nada se les escapa. Conocen perfectamente a los gorrinos y los controlan desde que nacen, hasta que dan el último paseo al matadero de Santo Domingo. Después elaboran sus carnes como se ha hecho siempre en las casas, sin escatimar en calidad de pimentón ni apaños para que el resultado sea el idóneo.
La selección final es de campeones. Chorizo picante o dulce (¡a mirar el color de la cuerda para no liarse!), salchichón, tocineta, lomo, oreja, manitas…
Nosotros siempre le atacamos al chorizo y al salchichón, sobre todo al salchichón, pero en cuanto entras en la tienda y ves las formas de los curados que tienen, los ojos se te dan la vuelta. La pinta de las tocinetas y de las manitas es como para comérselas a mordiscos allí mismo.
Hasta ahora siempre había creído que disfrutar de los productos de PISON era algo que sólo se podía hacer aprovechando una escapada a Ezcaray o encargándoselos a alguien que pasara por la villa riojana. Pero charlando tranquilamente con el jefe del tinglado, nos confesó que hay tanta gente adicta a sus chacinas que ya están muy acostumbrados a preparar paquetes y enviar pedidos a donde haga falta. Hasta me dio una tarjeta en la que descubrí que tienen una web y todo.
Si pasáis por Ezcaray, parar por la charcutería es obligatorio. Pero si no tenéis esos planes de viaje, daros una vuelta por su web, hacer la lista de la compra en un post-it, y llamar por teléfono para que os pongan en casa lo mejor de la Sierra de la Demanda riojana.
¡Esto sí que es comida por teléfono y no lo de las pizzas!
Embutidos Pisón














