«He cortado dos veces para los Reyes»
El salmantino Antonio Díaz se crió en una fábrica de jamones muy próxima a Guijuelo, por lo que cuando vino a Burgos a estudiar Aparejadores enseguida se dio cuenta de que el dibujo técnico no era lo suyo.
«En Guijuelo se vive del jamón. A mí siempre me gustó, así que empecé a fijarme en cómo cortaban en los bares y luego practicaba en casa. Lo tenía como un hobby, pero luego me hice profesional y creo que cada vez me gusta más», explica.
Díaz lleva más de cuarenta años poniendo el jamón a «bodas, comuniones, bautizos, fiestas privadas», ferias como la Alimentaria de Barcelona o Valladolid y otros grandes eventos como las visitas de la Casa Real. «He cortado dos veces para los Reyes y cuando estuvo Rouco Varela, también corté».
Este profesional dice que ahora está de moda ser cortador, pero al margen de esta apreciación circunstancial, considera que es una profesión elegante. «Dicen que cortar el jamón es un arte, pero a nosotros, los profesionales, nos resulta sencillo».
Llegar a ser un buen cortador exige, según Díaz, «vocación, aprendizaje de las nociones básicas de cómo cortar bien y practicar muchísimo». Este último punto es también el más peligroso, ya que la inexperiencia puede provocar cortes, en ocasiones, graves. Por eso, Antonio Díaz da algunos consejos para principiantes: «Si se está cortando con la mano derecha, la izquierda tiene que estar siempre por detrás del cuchillo».
Y para poder sacar en casa el máximo partido posible al jamón, el profesional recomienda «ponerlo en el jamonero siempre boca abajo, para empezar por la parte más delgada, que tiene menos grasa y si se deja para el final, acaba siendo muy salada. Luego, quitar el hueso de la cadera, que aunque es difícil, se nota muy bien». Para ello, es necesario un cuchillo corto y fuerte, sobre todo para el cartílago de la bola. Una vez deshuesado, «hay que procurar sacar el corte recto, siempre».
Fuente DiariodeBurgos