Vega Vizcaya surte de embutidos a toda la península ibérica desde O Bolo
Como toda fiesta que se precie, el Entroido va unido a la gastronomía. Y más en una provincia con unas buenas fiestas, y que también sabe darse sus homenajes en la mesa.
Nadie duda a estas alturas de cuál es el menú por excelencia, pero por si queda algún despistado, ahí va: el cocido. Grelos o repollo (eso depende de cada uno, porque como en la brisca, vale lo de «en mi casa jugamos así»), patatas, chorizo y androlla o botelo (volviendo a aplicarse la máxima de los juegos de cartas). Y es que todo lo que no sea embutido del cerdo es casi accesorio en el menú (al menos hasta llegar al postre, claro).
En una tierra donde se sabe comer bien, se hace necesaria también la presencia de buenos cocineros que den forma a productos de primera calidad. Una premisa que en Valdeorras no es difícil de cumplir. Cualquiera que pregunte por un buen botelo escuchará (entre otros) el nombre de José Vega, «el carnicero de Lentellais», como le conocen en el oriente ourensano. En el pueblo bolés, a pie de la carretera que une A Rúa con Viana, está su tienda.
Es la que puso en marcha en el año 85, recuerda, cuando decidió abandonar su pueblo natal, As Ermitas, donde muchos años antes, «alá polos corenta» su padre se había iniciado en el negocio.
Así que la suya es toda una vida (con el paréntesis del tiempo que estuvo en el seminario), «dedicado a facer produto artesán, todo feito a man». Es a lo que se sigue dedicando. Él y siete personas más que trabajan en embutidos Vega Vizcaya. Precisamente esta apuesta por lo artesanal es lo que hace que en su negocio no sepan lo que es un domingo o un festivo, ya que es cuando la gente aprovecha para pasar por la tienda y hacerse con uno de sus productos. Los más codiciados, los botelos y las androllas.
Y es que para disfrutar de los embutidos de Vega no queda otra que acercarse hasta O Bolo. «Non vendemos a negocios ou tendas, chamáronnos de varias pero non queremos. Aínda o outro día me falaron dunha tena gourmet que van abrir en Ourense; pero non damos feito para vender nós como para andar distribuíndo», cuenta Vega. También tienen pedidos de algún restaurante, y su producto está «no museo do pan de Madrid».
Eso sí, aquellos que no tienen Lentellais a un paseo en coche, el empresario ofrece una alternativa, que es el servicio de mensajería. «Mandamos a todos os puntos de España, incluso a Canarias», explica. «Todo vai por servizo urxente», dice. El lema podría ser: «del ahumado junto a la chimenea (con leña, a fuego lento), a su mesa»
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