Pretenden ahorrar costes al eliminar intermediarios y conseguir precios justos en medio de la actual crisis
Una asociación de ganaderos de ibérico cura y vende por su cuenta 50.000 guarros
Llenan las naves del secadero y tienen una pinta tan buena como el mejor. Son jamones como cualquier otros, pero presentan una particularidad: pertenecen a los propios ganaderos que los criaron y alimentaron.
Se trata de la versión moderna y avanzada de la tradicional maquila, que es procedimiento mediante el cual un industrial cura jamones para terceras personas a cambio de quedarse con alguno como pago en especie.
Con un procedimiento más perfeccionado, está siendo uno de los instrumentos habituales que manejan los ganaderos de guarros ibérico para capear el temporal.
La situación del ibérico es de sobra conocida. La sobreproducción ha dejado al borde de la ruina a los productores, que han visto como los precios llevan años hundidos, aunque en los últimos tiempos se pueda apreciar una cierta recuperación.
Algunos de ellos no se resignan a la situación y están tomando medidas para salir adelante.
Se han agrupado en torno a la Asociación de Productores de Ibérico de Extremadura, y han iniciado varias líneas de acción.
La más ambiciosa, hoy por hoy, es prescindir del sector industrial para ahorrar intermediarios. Se trata de que en la cadena comercial participe menos gente cobrando.
Para ello, han creado una sociedad anónima que están matando y elaborando sus propios jamones, que ahora deberán vender.
Ésta es una solución que están aplicando buena parte de los ganaderos en estos tiempos, pero que por primera vez alcanza estas dimensiones industriales.
La gran paradoja es que en Extremadura sólo han encontrado trabas para su proyecto, por lo que se han tenido que ir a Guijuelo. Allí, las piezas son curadas en la industria Sebastián Ramos e hijo, donde además han llegado a un acuerdo de pignoración.
Es decir, entregan jamones en prenda para garantizar un crédito. Aquí también se nota la restricción financiera, por lo que han tenido que sufragar la operación con fondos propios.
Por el momento, el proyecto marcha a toda vela, ya que tienen las piezas de 50.000 cochinos colgados. «Hasta ahora, la operación está siendo un éxito, sobre todo si tenemos en cuenta que el tiempo corre a nuestro favor. Estos son cerdos sacrificados en años pasados, cuando no valían nada. Ahora, el precio está subiendo un poco porque no hay cochinos en el campo. Por lo tanto su beneficio será mayor», asegura Javier Solano, presidente de esta asociación.
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Foto paisaje Charly Morlok


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