Con el inicio de la montanera se pone en evidencia, un año más, la dificilísima situación que arrastran los productores tradicionales de porcino ibérico, que comienzan un nuevo ciclo de engorde en las dehesas cargado de incertidumbre y sin haber cobrado, en muchos casos, los cochinos vendidos durante la campaña anterior.
COAG Andalucía- La producción de recebo y bellota de la montanera pasada obtuvo unos precios en origen ridículos, de alrededor de 3.000 pts/@, lo cual supone un 40% menos que en campañas anteriores. Las perspectivas no son nada halagüeñas para el ciclo que ahora comienza, pues se barajan precios de compra incluso inferiores a los del año pasado, con pagos aplazados a uno y hasta dos años.
A esta difícil coyuntura debemos añadir que muchos productores aún no han cobrado los cochinos sacrificados el año anterior, bien porque determinadas industrias han incumplido sus compromisos o bien porque se negociaron plazos muy largos de pago, situación que, para COAG, supone la vulneración de los principios que deben regir cualquier relación comercial. Los ganaderos, en clara situación de indefensión, no disponen de ninguna liquidez, de ahí que se vean imposibilitados para hacer frente a sus gastos en materia de piensos, carburantes y resto de insumos. Ante este panorama, son muchos los productores que han decidido tirar la toalla y cerrar sus explotaciones o, en su caso, disminuir el número de animales destinados al engorde durante los próximos meses.
En opinión de COAG, las causas de esta situación hay que buscarlas en el desarrollo de un modelo, auspiciado en muchos casos por capital ajeno al sector, que ha primado la obtención de la mayor cantidad posible de producto en detrimento de la calidad del mismo y, en muchas ocasiones, poniendo en peligro un ecosistema tan sensible como es nuestra dehesa. Determinadas industrias y las grandes cadenas de distribución se han apropiado incorrectamente de los valores que deberían estar asociados a la producción tradicional de cerdo ibérico en dehesa, utilizando términos recogidos en la legislación pero que confunden al consumidor, tales como “ibérico”, para designar lo que realmente es un cruce de razas, o “cebo en campo” para definir un sistema intensivo en el que los cerdos son alimentados exclusivamente con piensos, por citar sólo algún ejemplo ilustrativo. De hecho, a día de hoy, en comunidades autónomas como Cataluña o Murcia se están criando cerdos ibéricos que nada tienen que ver con la verdadera producción de calidad pero que compiten deslealmente con los mismos, perjudicando notablemente a los ganaderos andaluces.
Estas actuaciones están ahogando a los productores tradicionales de porcino ibérico, que siempre han desarrollado una actividad sostenible, adaptada a un correcto manejo de los recursos de la dehesa y primando la obtención de productos de la máxima calidad. A día de hoy, en el marco actual, estos productores reciben unos precios ridículos en origen, son incapaces de obtener rentabilidad a sus explotaciones y muchas veces deben abandonar la actividad. Cada finca abandonada supone que no se realicen las labores de mantenimiento, incrementando el riesgo de incendios y la aparición de problemas asociados a la ausencia de animales en el campo.
La burbuja del cerdo ibérico ha estallado, por lo menos para los productores, y COAG Andalucía reclama el establecimiento de un nuevo marco de producción y comercialización, basado en unas relaciones comerciales equilibradas, la diferenciación real y no ficticia de la producción de calidad y el respeto a la dehesa.
Seguir leyendo Agroinformacion


Sin Comentarios.
Suscribirse a los Comentarios RSS de la noticia. TrackBack URL